La mejor manera de limpiar una alfombra

A veces pensamos que la limpieza de nuestra casa alcanza con aspirar, lavar los pisos y sacar el polvo. Sin embargo, la mayoría de gérmenes y suciedad se concentra en otros lugares, como las alfombras. Con esas recomendaciones podrás limpiarlas con facilidad.

1. Lo primero, ¡a aspirar!
Antes de lavar una alfombra, es importante retirar todos los residuos de basura y suciedad. La aspiradora será la mejor aliada. En este punto, asegúrate de retirar la mayor cantidad de partículas que puedan encontrarse en la alfombra. En caso de no contar con una, deberás pasar una escoba de hilos con grosor medio, esto ayudará a que la alfombra quede más limpia y ¡también hará que se seque más rápido!

2. La cantidad de jabón es vital
La cantidad de jabón que utilices para limpiarla es fundamental: agregar demasiado o muy poco afectará todo el proceso. Por ejemplo, el exceso de jabón hará que sacarlo sea una tarea compleja y que además tome mucho tiempo. Por otro lado, poner muy poco, hará que nuestra alfombra no quede lo suficientemente limpia o permanezca con rastros de suciedad. En cuanto a la cantidad de jabón que debemos utilizar, este debe ser proporcional al tamaño de la alfombra. Lo más recomendable es utilizar jabón líquido y usar entre 3 y 6 tazas pequeñas del producto.

3. Quitar la suciedad
Una vez tengamos nuestra alfombra con una cantidad que consideremos suficiente de jabón y de espuma, es momento de eliminar toda su suciedad. Tomá una escoba con hilos de grosor alto y pasala firmemente por toda la superficie de la alfombra, esto ayudará a que el jabón haga su trabajo y elimine una mayor cantidad de suciedad.
Antes de elegir el grosor de los hilos de la escoba que usarás, es importante leer las recomendaciones de lavado del producto, así te asegurarás de que el proceso no la dañe.

4. Enjuagar
Ya hablamos de la importancia de utilizar la cantidad adecuada de jabón para descubrir cómo limpiar una alfombra correctamente. Pues bien, es aquí donde la recomendación anterior toma vigencia, ya que éste puede llegar a ser un proceso complejo y dispendioso.
Para esto debes considerar varios aspectos. Primero, contar con un espacio amplio donde puedas extender tu alfombra y tener libertad para enjuagarla es algo en lo que debes pensar antes de empezar todo este proceso. Segundo, ¿qué herramienta usarás? La opción más sencilla es una manguera, ya que expulsando el agua a presión elimina más fácil el jabón y se desperdicia menos. Sin embargo, puedes hacerlo incluso debajo de la ducha.

5. El secado
Si quitaste las partículas de mugre, aplicaste la cantidad correcta de jabón y lo removiste correctamente, vas por muy buen camino.
Si cumpliste con todos los pasos, tu alfombra no debería tardar en secarse más de un día. Tratá de secarla al sol y que quede extendida en su totalidad. Por el peso de la misma en estado húmedo, es aconsejable que la ubiques encima de un muro, así aseguras que se seque y que no se caiga al piso.

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