Alfombras de grandes para el cuarto de los más chicos

Si estás en plena redecoración del cuarto de tus hijos, pero no querés recurrir a alfombras con dibujos animados ni a los personajes del momento, esta nota es para tí. Podés darle calidez a la habitación, sin recurrir a motivos infantiles y asegurarte que harás una inversión atemporal y a largo plazo.

Usos
La alfombra en la habitación de los niños tiene además de un rol decorativo, uno funcional. Puede ser una excelente superficie de juego, sobre todo durante invierno. Si su propósito será este, entonces optá por materiales suaves y, ojalá, antibacteriana. El largo del pelo, no puede transformarse en un «devora juguetes». La alfombra también permitirá delimitar los espacios para las diferentes actividades. Por ejemplo, será sector de juegos, la cama para descansar y la mesa para hacer las tareas. Todo mucho más claro.

Colores
Cualquier alfombra puede sumarse a la decoración del dormitorio de tus hijos. Elegí la que mejor combine con el resto de la decoración y con la paleta cromática que seleccionaste. Hay muchos más tonos que los rosados y el celestes. El gris, amarillo, naranja, azul, e incluso negro, pueden funcionar muy bien. La selección del color debe contemplar cuál será su uso y dónde estará la alfombra. ¿Será sólo decorativa o parte de ella estará bajo un mueble? ¿El color blanco o beige funcionará? Si buscás una para el sector manualidades, quizás sea mejor elegir un tono más oscuro o con diseños.

Forma
Además del color, tamaño o material, hay que considerar la forma. Hay alfombras rectangulares, cuadradas y también redondas.
Si no te decidís por una, ¡junta dos o incluso tres! Podés jugar con las formas, dejando una rectangular abajo y –sobre ella- poner otra redonda.

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